El 8 de mayo de 1986 se conoció uno de los hechos más lamentables de la historia contemporánea venezolana. En el sector Barlovento, Caserío La Vaca, sitio muy cercano a la población de Yumare, estado Yaracuy, fueron capturados y posteriormente asesinados 9 dirigentes sociales.
El comando perteneciente a la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP), al mando del Comisario Henry López, ofrecieron la versión oficial del gobierno de la IV Republica, de que las personas asesinadas formaban parte de la guerrilla, pero las pruebas demostraban ajusticiamiento.
Este martes se cumplen 26 años de la Masacre de Yumare, uno de los sucesos más lamentables de la historia contemporánea venezolana. La operación militar, realizada contra civiles, se perpetró en el sector Barlovento, caserío La Vaca del actual municipio Manuel Monge, en el estado Yaracuy.
A cuatro años de haberse cometido la Masacre de Cantaura en el estado Anzoátegui, el gobierno derechista de Jaime Lusinchi -representado por el ministro de Relaciones Interiores, Octavio Lepage, y el jefe de la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (Antigua Disip), Henry López Sisco- volvió a ejecutar una operación dirigida a erradicar grupos de izquierda.
Fue así como el 8 de mayo de 1986, nueve dirigentes sociales fueron capturados y posteriormente asesinados por un comando de la Disip, a las órdenes del entonces comisario López Sisco.
Tras realizar la ejecución, los efectivos de la Disip manifestaron que habían asesinado a estas nueve personas porque “formaban parte de la guerrilla”. Sin embargo, los estudios criminalísticos y las evidencias ayudaron a demostrar lo contrario, y dejaron ver que lo de Yumare fue un ajusticiamiento, una masacre contra dirigentes sociales.